14/1/18

La metamorfósis del mapa político en el centro de Europa (presentación)


Amelia Martínez Lobo y Daniel Albarracín Sánchez
 Este texto contiene la introducción al número 154 de la Revista Viento Sur dedicada a analizar el cambio político producido en las elecciones nacionales de diversos países de Centro Europa.


En este 2017 ha habido una sucesión de elecciones en varios países, en países considerados el centro gravitatorio en Europa. Aquí ofrecemos análisis centrados en Alemania, Austria, Países Bajos, pero también Francia o Reino Unido.

Entendemos las elecciones como un termómetro para analizar la coyuntura de una realidad poliédrica. Un cambio en el mapa político parlamentario sólo muestra el retrato robot, un agregado aritmético que representa de manera borrosa, distorsionada y plana una hegemonía política. La hegemonía social sólo es posible dotarla de sentido material, siempre tenso y, como ahora, en disputa, a través de las relaciones y prácticas sociales de sujetos concretos en el orden político, discursivo, productivo y cotidiano. Así, al igual que un cambio social subyacente se suele traducir con retraso en el mapa parlamentario de partidos, tampoco el cambio de la representación parlamentaria equivale a un cambio automático de las políticas, tal y como nos advierte Christine Poupin para el caso de Macron en Francia. Ahora bien, con el cambio sustancial del mapa político y todo su alcance, no hacemos más que constatar que las sociedades, también en el centro de Europa, están sufriendo un cambio de hegemonía desde hace tiempo.

En cuanto al cambio social, la formación de sujetos antagonistas (expresados en prácticas, organizaciones, discursos e iniciativas, siempre materiales) precede al cambio político. Las subjetividades antagonistas se desarrollan condicionadas por el dominio del capital, que sujeta a la mayoría social a unas condiciones de vida y trabajo vulnerables en el orden de la experiencia material, reforzadas por la configuración de los medios de masa de la agenda y debate público. Esas relaciones de poder se consagran en aparatos político-estatales y regímenes, durante épocas, que venían dirigiendo gobiernos, que amparan los intereses generales del capital, y que se venían sosteniendo con cierta legitimidad bajo una cierta tensión funcional entre la fracción izquierda y derecha de los partidos tradicionales surgidos tras la IIGM. Estos dieron lugar, tras los años 70, a un polo neoliberal conservador y un polo socialiberal, que facilitaban una renovación de las élites sin poner en tela de juicio las relaciones sociales fundamentales –las de propiedad, las productivas, las de las relaciones salariales-. Pero el mundo político ha dejado de ser estable, cuanto menos desde crisis de 2008, y desde entonces, con años de retraso, vivimos una crisis política desconocida desde, por lo menos, los años 70.

Asistimos a un proceso de erosión de la partitocracia tradicional, especialmente acusada entre los partidos socialdemócratas, castigados por su complicidad en la aplicación de políticas de austeridad, sólo algo compasivas si lo comparamos con las fuerzas de derecha. Parcialmente vienen ocupando su lugar y papel nuevas fuerzas, progresistas o reaccionarias, con una vocación de protección, sea bien inclusiva de las clases populares y de promoción de sus derechos y bienes públicos, sea bien de un abstracto sujeto nacional que ve amenazado su bienestar económico.


11/1/18

Europa no funciona

 http://ctxt.es/es/20180110/Politica/17170/union-europea-fracaso-convergencia-brechas-en-economia-capacidad-productiva-y-monetaria.htm
A pesar del tan proclamado objetivo de la convergencia y de afirmar que representaba la quintaesencia del ‘proyecto comunitario’, las brechas que separan a economías con dispares capacidades productivas y competitivas se han ensanchado
Miguel Urbán / Daniel Albarracín / Fernando Luengo

<p>Planta de producción de coches.</p>
Planta de producción de coches.
PIXABAY
10 de Enero de 2018


Es moneda común referirse a la crisis económica como un episodio que se está superando o que, incluso, ha pasado a la historia. Este planteamiento autocomplaciente lo encontramos en los dirigentes del Partido Popular, en la mayor parte de los gobiernos europeos y en los responsables de las instituciones comunitarias. Y, por supuesto, inunda hasta la saciedad los medios de comunicación.
Para respaldarlo, se presentan indicadores como el crecimiento del Producto Interior Bruto, la reducción del déficit público o la creación de empleo; sin el menor rubor, se ocultan o se distorsionan otros, que apuntan justamente en la dirección contraria, como el aumento de la desigualdad, la creciente precarización de las relaciones laborales, la progresión de la desigualdad, la debilidad del sector bancario o el alza de la deuda pública.

En estas líneas, siquiera de manera somera, queremos entrar en este debate, poniendo sobre la mesa un asunto que la mayor parte de los análisis omiten y que, sin embargo, es clave para entender dónde estamos y qué desafíos nos esperan: la localización espacial de la industria manufacturera.

8/12/17

Nuevas derechas al asalto de Europa



Otra Entrega de El Telar desde Bruselas, como siempre, con unos invitados de lujo: Tania González Peñas, eurodiputada de Podemos, Jonás Fernández, eurodiputado del PSOE, Daniel Albarracín, economista, Maite Pagazaurtundua, eurodiputada de UPYD, Unión Progreso y Democracia y Enrique Serbeto, corresponsal de ABC.es en Bruselas.

La presentación aquí

Y el video del debate completo aquí

3/12/17

BOLIVIA: Renovarse o... acabar exhaustos


Daniel Albarracín. 13/11/2017
 https://poderpopular.info/2017/11/29/bolivia-renovarse-o-acabar-exhaustos/

Desde la llegada en 2006 de Evo Morales al poder, la sociedad boliviana ha cambiado sustancialmente. Ha desarrollado un modelo de capitalismo andino-amazónico (Toussaint, E; 2008) basado en una mayor intervención estatal. Recuperó para el sector público los hidrocarburos y estatalizó los latifundios. Ha hecho posible una significativa redistribución que ha venido reduciendo sensiblemente los niveles de pobreza. Se ha comprometido por avanzar en el respeto e inclusión de la mayoría indígena, sus costumbres y lenguas. Durante todo este tiempo, a pesar del acoso interno de la burguesía nacional, sobre todo del Este del país, plasmada en conflictos como el territorial de Santa Cruz, en gran parte mitigado, la economía boliviana ha conseguido estabilizarse, sosteniendo un vigoroso crecimiento económico y una significativa redistribución. 


Sin embargo, se observan signos de agotamiento del proyecto, dentro de su estabilización, que debieran alertar sobre la necesidad de su renovación. 

El Diario Nacional de Bolivia La Razón, informaba que la economía boliviana crece en 2017 al 3,94% del PIB, un crecimiento notable salvo si lo comparamos con el vigor de la actividad de los años anteriores, en la que sólo en 2010 se creció a un ritmo menor. Realmente el ciclo boliviano se va ralentizando, posiblemente fruto de varios factores. El primero, la caída del precio de los hidrocarburos, que sólo recientemente se ha revertido. Pero también por la propia caída de la demanda de gas natural de Brasil. Algo que repercutirá en que la paga extra de Navidad, el segundo “aguinaldo”, no se repartirá este año, como ya sucedió en 2016, al no llegar al 4,5% de crecimiento de la producción exigido. 

En años anteriores hemos visto como la economía boliviana se orientaba a facilitar cierto grado de redistribución, con crecimiento de los salarios reales, y una política social que ha mejorado las condiciones de vida de las clases populares. 

1/12/17

Socialismo y Antimperialismo (Claudio Katz)

RESUMEN
http://vientosur.info/spip.php?article13166

Este artículo actualiza conceptos expuestos en Katz Claudio Neoliberalismo, Neodesarrollismo, Socialismo, Batalla de Ideas, 2016, Buenos Aires (primera, cuarta y quinta parte). Las disyuntivas de la izquierda en América Latina, Ediciones Luxemburg, Buenos Aires, 2008 (primera y segunda parte). Artículos sobre la Teoría de la Dependencia www.lahaine.org/katz. Toda la bibliografía puede ser consultada en esas fuentes.


En el siglo XX la batalla por el socialismo transitó en la periferia por la radicalización de la resistencia antiimperialista. Las rebeliones anticoloniales, el protagonismo del Tercer Mundo y los triunfos de posguerra confirmaron ese curso. Cuba aportó otra ratificación que fue ensombrecida por varias frustraciones posteriores.
En la nueva etapa de neoliberalismo, desaparición de la URSS y remodelación de la dominación global, el antiimperialismo persiste como articulador de la lucha popular. Esa centralidad se verificó en las rebeliones sudamericanas, en la fallida autonomía de los gobiernos progresistas y en el contrapunto de los gobiernos radicales con la restauración conservadora.
La confrontación con Estados Unidos y el anhelo de unidad regional singularizan al antiimperialismo latinoamericano. Los contrastes con el mundo árabe y Europa confirman esas peculiaridades.

El socialismo no ha perdido vigencia por la implosión de la URSS. Las experiencias de Cuba, Venezuela y Bolivia indican nuevas pistas de combinación de las batallas nacionales y sociales.

24/11/17

El negocio del deporte va al paraíso, ¿a costa de qué y de quién?.


Daniel Albarracín (Para una versión escrita con Miguel Urbán puede leerse aquí
07/09/2017

Escribía Rafael Sanchez Ferlosio[1] por el año 1986 un ensayo breve en el que trataba, entre otros asuntos, el significado de los desafíos y la deportivización del yo en el mundo que vivimos. Contaba, básicamente, que el sentido de los logros y retos deviene cada vez más marca de nuestro yo, para elevar nuestra imagen al Olimpo. El reto se muestra así como mito, mientras lo importante era nuestro ego. Al mismo tiempo, sugería, que, para glorificar esos logros, se apelaba a los sacrificios que traía asociados. Para ello relataba la historia del transbordador Challenger, que aquel mismo año explotaba por los aires, dejando sin vida a sus siete tripulantes.

19/11/17

¿Qué le sucede a la tasa de actividad en España?.




Daniel Albarracín 15/11/2017.

La tasa de actividad no es más que un indicador estadístico que nos pone en relación la parte de la población que está empleada o busca empleo activamente en relación a la población en edad laboral. La evolución de este indicador ha estado sujeta no sólo a vaivenes propios de las relaciones laborales o la demografía, sino también a su sistema de cálculo. 

Anteriormente el denominador se calculaba como la población de entre 16 y 65 años, pero esto se amplió a toda la población mayor de 16 años, pues no hay restricciones legales a que un anciano trabaje. También el criterio de contabilidad de las personas activas se ha modificado, en tanto que la actividad está sujeta a criterios de búsqueda de empleo que sean reconocibles y registrables, y que se han movido en el tiempo (presencia en los servicios públicos de empleo, presentación formal de ofertas de trabajo, etcétera). 

Un fenómeno habitual de periodos de alto paro ha sido el conocido como “desánimo”. Esto es, personas que dejaban de realizar una búsqueda por los cauces reconocibles o que sencillamente abandonaban temporalmente su búsqueda. Las razones pueden ser múltiples. Desde el acenso de las vías informales de empleo, la ausencia de prácticas de registro de la búsqueda de empleo, hasta el propio cálculo de la persona que opta por realizar otras tareas, como puede ser la formación o el cuidado de otras personas, en tanto que la oferta de empleo no brinda las condiciones suficientes que compensen. A este respecto, cabría añadir nuevos fenómenos, como podría ser la extensión de un tipo de empleo mal pagado, inestable o a tiempo parcial, que haga que una parte de la población valore más su actividad en tareas reproductivas sin remunerar que proseguir su trabajo en el ámbito del empleo remunerado. 

En lo que sigue nos vamos a limitar al examen de las estadísticas que ofrece el INE en la Encuesta de Población Activa, para sacar conclusiones. Nos limitaremos al periodo 2007-2017, tomando datos del II Trimestre. En balance la población con más de 16 años creció en dicho periodo, aunque tuvo un pico en 2015 y luego el indicador empezó a descender. La evolución de este indicador puede estar sujeto a un doble fenómeno. Primero el aumento de la población con más de 16 años, que seguramente va engrosando la población más anciana, dada la tendencia al envejecimiento en este periodo y que proseguirá hasta que la generación nacida en los años 70, el baby-boom, desaparezcamos. Segundo, la contratendencia del fenómeno migratorio, en base al cual parte de la población joven, pero también inmigrantes, ha decidido buscar empleo en otro país, o ha retornado a su tierra de origen.

El fenómeno del desánimo, en una sociedad patriarcal, suele repercutir más en las mujeres. Pero debemos pararnos un poco para ver su alcance. En el caso de las mujeres, la tendencia en la población de mayor de 16 años no se ha interrumpido, como en el conjunto, sin embargo la población femenina activa ha seguido la tendencia general de retirarse, ligeramente, desde 2012, de la búsqueda activa de empleo. Esto creo que puede ser explicado mayormente por el efecto envejecimiento. El fenómeno migrante parece que les ha afectado menos a las mujeres, en general, con mayor arraigo en sus comunidades. El efecto desánimo podría explicar muy ligeramente este efecto, pero puede haber influido, sobre todo desde las reformas laborales, con una posible incidencia desde la aplicada en 2012 por el PP.



Si observamos las tendencias de las tasas de actividad para el mismo periodo, lo que vemos es que la tasa de actividad creció hasta 2012. En el caso de las mujeres incluso hasta 2013. Pero a partir de ahí se ve un retroceso de la tasa de actividad general, pero también femenina, si bien de manera menos intensa en este segundo caso. La tasa de actividad femenina tuvo un comportamiento de ascenso hasta 2013 posiblemente porque la crisis genero un doble efecto: expulsaba del empleo a más varones, y a inmigrantes, y aunque también expulsaba a menos mujeres, estas se sostuvieron por más tiempo en el empleo, porque sufren de menores salarios, y porque las familias que perdieron el ingreso del varón se vieron empujadas a disponer más miembros de su familia en el mercado laboral.


El fenómeno de devaluación salarial, combinado con el incremento de peso del empleo a tiempo parcial, y la extensión de la inestabilidad laboral (que no sólo se ve en el aumento de la tasa de temporalidad, sino en la propia desprotección del empleo indefinido), ha generado un escenario nuevo. Una de las consecuencias desde la reforma laboral, para el periodo de semirecuperación ha sido el efecto sustitución de personas mayores por personas jóvenes con menos ingresos. Parece que el nuevo contexto laboral en el que se crea empleo, pero es con ingresos más bajos y más precario, podría haber generado indicios de nuevas formas de desánimo. Sin embargo, para dar comprensión a la evaluación de la tasa de actividad creemos que el factor envejecimiento podría ser mucho más explicativo en el actual contexto de la caída de actividad de la fuerza de trabajo potencial.

Posiblemente, la cuestión exija estudios complementarios, de carácter cualitativo, para comprender las nuevas prácticas sociales, y también de cruce con otras fuentes estadísticas para determinar la influencia demográfica, el peso de la emigración, la evolución del empleo informal y de las nuevas estrategias familiares.

13/11/17

Saquemos lecciones de los Papeles del Paraíso (Miguel Urbán)

En múltiples estudios se ha constatado que este tipo de empresas pantalla son utilizadas en una abrumadora mayoría de los casos para la evasión fiscal o para la elusión en términos equiparables a la evasión

La pasada semana volvía a saltar a la luz una nueva filtración masiva de documentos relacionados con la evasión y la elusión fiscal a través de empresas offshore en paraísos o guaridas fiscales. Esta vez con el nombre de Paradise Papers o Papeles del Paraíso, que incluye 13,4 millones de documentos procedentes de dos bufetes de abogados dedicados a proveer servicios “offshore”: Appleby, fundada en Bermudas, y Asiaciti Trust, en Singapur. Del primero provienen siete millones de documentos; del segundo, cerca de medio millón. Así como los registros mercantiles de diecinueve jurisdicciones opacas o guaridas fiscales, doce de ellas no reconocidas como paraísos fiscales por el gobierno español como ya paso con Panamá: Antigua y Barbuda, Aruba, Bahamas, Barbados, Bermudas, Islas Caimán, Dominica, Granada, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, Isla de San Vicente y Trinidad y Tobago (Caribe); Islas Cook, Islas Marshall, Samoa y Vanuatu (Oceanía); Malta (Europa), Líbano (Oriente Próximo) y Labuán, territorio federal de Malasia (Asia)
Mientras la filtración de los llamados como papeles de Panamá permitieron conocer en detalle el funcionamiento básico del mundo “offshore” de la mano del Bufete de abogados Mossack Fonseca. 

Los  Paradise Papers nos revelan una filtración equivalente a los Papeles de Panamá, esta vez en un espacio offshore ligado a la zona de influencia británica y en el que están comprometidas en un nivel superior a la anterior revelación grandes multinacionales, o fortunas tan poderosas como la de la Corona Británica, mostrándonos en este terreno la trama de lo que significa la evasión fiscal: El entramado de la planificación fiscal y el papel de los bufetes de abogados como facilitadores necesarios de la evasión; El complejo sistema de las guaridas o paraísos fiscales, jurisdicciones opacas imprescindibles para la evasión fiscal; y por último, no sólo destacados nombres de monarquías, millonarios, políticos, famosos o artistas como ya se reveló con los Papeles de Panamá sino también el de las multinacionales que utilizan a los bufetes y las guaridas fiscales para maximizar sus beneficios eludiendo sus obligaciones fiscales.




26/9/17

Alemania no es el modelo


http://ctxt.es/es/20170920/Firmas/15150/alemania-pobreza-desigualdad-merkel-exclusion.htm

 Miguel Urbán, Daniel Albarracín y Fernando Luengo son, respectivamente, coordinador y miembros de la Secretaría de Europa de Podemos.

Se ha convertido en un lugar común presentar a la economía alemana como un modelo a seguir y un ejemplo de buenos resultados. Los obtenidos en materia laboral y de equidad constituyen, en nuestra opinión, una de las piedras angulares de cualquier balance. El enfoque convencional (y dominante) ha convertido en un lugar común referirse a Alemania, como si las diferencias sociales no existieran o fueran irrelevantes, y como si las condiciones de vida de todos los habitantes que forman parte de ese país mejoraran en mayor o menor medida con la recuperación de la actividad económica.
Se argumenta que la creación de puestos de trabajo ha avanzado a buen ritmo. Y es verdad. El nivel de ocupación en 2016 era un 8% superior al de 2007 y la tasa de empleo, en porcentaje de la población activa, era casi 6 puntos porcentuales superior a ese nivel. Todo ello ha supuesto que la tasa de desempleo se encuentre en niveles históricamente bajos, muy inferiores a los existentes antes de que estallara la crisis: 4,4% en 2016 frente al 8,5% de 2007. Eurostat pronostica que este resultado mejorará en el bienio 2017-2018. En paralelo a la creación de empleo, los estándares salariales también han mejorado; de este modo, la compensación promedio por empleado en términos reales (utilizando el deflactor del índice de precios al consumo) ha crecido entre 2014 y 2016 a tasas próximas al 2%.

15/9/17

LA CUESTIÓN DEL DINERO Y LA MONEDA

Publico este artículo con el que respondemos Manuel Garí y yo al profesor de la Universidad de Málaga Juan Carlos Martínez Coll que redactó un artículo crítico que firmé con Manuel Garí sobre la cuestión de la UE y el Euro

Este debate se ha publicado en Viento Sur. 

Esta sería nuestra respuesta.



Mayo de 2017. Daniel Albarracín[1] y Manuel Garí.

Recientemente, como réplica a un artículo que redactamos Manuel Garí y Daniel Albarracín en la revista Viento Sur nº150 (2017), el profesor Juan Carlos Martínez Coll nos trasladó algunos comentarios, análisis, críticas y alternativas que, en nuestra opinión son de interés, incluyendo varias aportaciones y puntos de vista que compartimos y algunas otras interpretaciones y consideraciones en las que diferimos. 

Es de agradecer la muestra de interés por cuestiones de esta índole estratégica y su carácter propositivo y constructivo. Cabe reconocer que los procesos de cambio político y las turbulencias sistémicas nos enfrentan a retos complicados, no sólo por la tensión que se encuentra tras ellos, sino también por la dificultad de dar cuenta de todos los aspectos novedosos que pasan a un primer plano. A este respecto, nuestras modestas elaboraciones y propuestas, en este difícil contexto, se desarrollan en una permanente reflexión. Al mismo tiempo que formulamos las preguntas y respuestas, provisionales, se nos exige esbozar rutas y guías para la acción política. 

Creemos conveniente desarrollar este intercambio y debate, no para reafirmar posición alguna, sino para seguir avanzando juntos ante el desafío que se nos presenta por delante. Con esta motivación, vamos a realizar dos ejercicios. Uno, de carácter de revisión teórica en relación al papel de la moneda en el mundo contemporáneo. Y dos, una discusión con algunas de las propuestas y afirmaciones políticas que se nos trasladan, para, en algún caso, aceptarlas y, en otros, rebatirlas.
1.

1.1. El papel de la dimensión monetaria en la economía, según las teorías económicas alternativas.

Quizá convenga comenzar por dar una vuelta a algunos fundamentos de economía política sobre un terreno de discusión insuficientemente trazado por los intelectuales de la izquierda política que no es otro que el campo de la política monetaria. Cabe admitir principalmente en este espacio progresista a las escuelas postkeynesianas y las marxistas. En más de una ocasión las dos escuelas reconocibles en el campo de la izquierda han originado discusiones bizantinas y malentendidos, fundamentalmente por una ausencia de diálogo y comprensión mutua, en algunas ocasiones y, en otras, sencillamente por un problema de perspectiva.

En líneas generales, una interpretación muy extendida en la escuela marxista[2] (Astarita, R.; Albarracín, J., entre otros) ha tratado la cuestión de la moneda como la expresión de las transacciones económicas reales, interpretando que hay un correlato entre la producción de valor y su equivalente monetario, desde una perspectiva de largo plazo. Se señalaría, por otra parte, que el valor de la moneda, como equivalente general, respondería al coste de extracción y producción de la mercancía que le da soporte, tradicionalmente el oro u otra materia prima que pudiese hacer las veces. Sin embargo, tras el fin de la convertibilidad entre el dólar y el patrón oro y la generalización de un sistema fiduciario[3] (Albarracín, D.; 2006), este tipo de interpretación ha naufragado para dar cuenta de algunos fenómenos monetarios y financieros, especialmente en la comprensión de algunos fenómenos financieros y monetarios de corto plazo.

De todo este armamento teórico, sin embargo y a pesar de la novedad de la transformación fiduciaria del dinero, se ha de admitir la permanencia de validez de algunas hipótesis. En primer lugar, la relativa correspondencia a largo plazo entre producción de valor y el valor del dinero, o dicho de otra manera la moneda o divisa de un país y su valor correlativo a la fuerza de los fundamentales de la economía y el Estado que tiene detrás. En segundo lugar, la validez del concepto acuñado como “capital ficticio” cuando se trata de los fenómenos que expresan la distancia entre ambas dimensiones. El concepto de capital ficticio, entendido como capital financiero titularizado del que se espera un flujo de ingresos futuros, refleja, entre otras previsiones, la tensión que se produce y que conduce a una destrucción, en un marco temporal incierto, del capital que no se encuentra soportado por bases materiales que le hagan viable.

Por su parte, la amplísima escuela postkeynesiana –que poco tiene que ver con la escuela neokeynesiana vinculada a la síntesis neoclásica- y, más particularmente algunas escuelas como la Teoría Monetaria Moderna (Kelton, Mitchell, Mosler…), la corriente ligada a Steve Keen o la escuela Minskyana han contribuido con algunas útiles interpretaciones para dar comprensión a algunos fenómenos de medio y corto plazo en buen término, aunque limitados a fenómenos financieros de medio y corto plazo. Más en particular, estas teorías han contribuido a comprender no sólo cómo se crea el dinero en la práctica, sino también a dar una interpretación alternativa a la valoración del dinero en base al coste de extracción del oro, así como señalar algunas dinámicas de crisis financieras. 

A este respecto, algunas contribuciones valiosas muestran el origen del dinero. Por un lado, la Teoría Monetaria Moderna parte de la asunción de la Escuela cartalista (Escuela Histórica Alemana) señalando que el dinero equivale básicamente una promesa de pago con el respaldo del Estado, y se ampara en la fuerza de este para cobrar impuestos u otras obligaciones en la moneda que este emite; o en la de pagar prestaciones o salarios públicos, haciendo extensible y normalizado el uso de la moneda. También han realizado algunas observaciones sobre la creación de dinero crédito que realiza la banca de manera endógena[4] al realizar sus préstamos, a los que se asocia la apertura de nuevas cuentas corrientes que son, en definitiva, dinero nuevo. Estas consideraciones no son incompatibles con una concepción de dinero-mercancía, propias de la interpretación marxista más extendida o, incluso, la neoclásica. Merece la pena también recordar, por otro lado, la explicación ofrecida por Minsky en virtud de la cual la crisis financieras son de una mayor magnitud y generan un efecto resaca más fuerte debido a las expectativas desmedidas que se generan en ciclos económicos positivos donde hay una mayor propensión a endeudarse dadas las previsiones de rentabilidad que, por el contrario, desaparecen en el ciclo negativo.

Sin embargo, la escuela postkeynesiana[5] se desliza hacia una suerte de abstracción en tanto que traslada las razones últimas de las causas principales al espacio del Estado o al de las finanzas, dándole una importancia subordinada –o incluso denegando- a la dinámica de las relaciones de producción, y dejando al margen el papel de los ciclos, al menos los de largo plazo.

13/9/17

Qué se puede hacer, y qué no, con la UE (Juan Carlos Martínez Coll)

Publico este artículo del profesor de la Universidad de Málaga Juan Carlos Martínez Coll que redactó en relación a un artículo que firmé con Manuel Garí sobre la cuestión de la UE y el Euro

Este debate se ha publicado en Viento Sur. 

El artículo de Martínez Coll puede leerse a continuación:



Por Juanca Martínez[i]

La mayoría de los españoles se sienten satisfechos de pertenecer a la Unión Europea. Según las encuestas del Eurobarómetro[ii], la aprobación de los españoles es superior a la media europea y consideran mayoritariamente que nuestro país se beneficia económicamente de su integración en el Euro y políticamente de sus garantías democráticas. Pero también hay una amplia minoría que consideramos que las políticas actuales de la UE y el mal diseño del sistema euro están provocando el aumento de la desigualdad en y entre los países europeos; la economía es más frágil y la pérdida de soberanía económica induce a soluciones basadas en el empobrecimiento de la población. Ante esto ¿Qué podemos hacer? ¿Sería mejor salirnos de la UE? ¿Es posible? Y, de quedarnos, ¿Podemos cambiar la UE? En este artículo, 1º tras  analizar los perjuicios que ocasiona la pertenencia a la UE, 2º se argumenta que  no es conveniente ni posible salirnos, 3º que sí es posible defendernos y fortalecer la economía española y 4º que sí es posible cambiar la UE.

1º La Unión Europea perjudica la economía y la democracia española

La desigualdad en España, medida por el índice de Gini, está creciendo, y también ha aumentado notablemente la diferencia en la renta per cápita entre los países europeos del norte y del sur, especialmente en los últimos diez años. La entrada en la Unión Europea supuso el desmantelamiento de gran parte de nuestro capital industrial. El déficit por cuenta corriente y el consiguiente endeudamiento externo se hizo crónico tras la entrada en la UE y creció espectacularmente a partir del euro. La deuda pública en porcentaje sobre el PIB es la mayor de nuestra historia, más del doble del ratio anterior a la entrada en la UE. 

En lo que respecta a la democracia, entrar en la Unión Europea y el euro ha significado la pérdida de control democrático sobre las políticas económicas y, como consecuencia y por imposición de la UE, las conquistas del estado del bienestar se están deteriorando gravemente. 

Los instrumentos mediante los que un gobierno puede controlar la economía de su país son de tres tipos: la política monetaria, la política fiscal y la regulación de los mercados. España perdió totalmente el control de la política monetaria al entrar en el euro. La entrada en la UE requirió una reforma fiscal en un sentido regresivo (el IVA) adaptada a las normas europeas y la entrada en el euro y su Pacto de Estabilidad implicó unos compromisos fiscales que limitan gravemente nuestra soberanía. Respecto a la potestad de regulación de los mercados (agrícolas, industriales, laborales, inmobiliarios, financieros, etc.), al entrar en la UE España renunció a gran parte de su soberanía y poder regulatorio, incluyendo nuestra capacidad de negociación de acuerdos comerciales con otros países. Tras el rescate bancario de 2012, el control de las instituciones europeas sobre la legislación española es aún mayor. La liberalización del mercado de trabajo es una de sus consecuencias más visibles y dolorosas.

No todo es malo. Ciertamente las normas europeas de protección al consumidor son mucho más avanzadas que las que hubiéramos podido imponer siendo un país independiente. Los tipos de interés son mucho más bajos de lo que sería normal para un país de nuestro tamaño. Sin duda el poder de la UE puede conseguir condiciones más beneficiosas al negociar la pesca con Marruecos que las que tendríamos negociándolas como país independiente. Pero esos tipos de interés descontroladamente bajos provocaron la burbuja inmobiliaria y los acuerdos y tratados internacionales de la UE pueden resultar perjudiciales para el nuestro.